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HISTORIA
El origen de los cítricos
se remonta a la época griega, en la que ya se vendían
como artículos de lujo, aunque es cierto que fueron los musulmanes
los que introdujeron estos frutos en España, con un consumo más
habitual. En cuanto al modo de prepararlos, se conocen antiquísimas
recetas de sorbetes y bebidas a base de zumo de naranja, miel y agua
con claras propiedades curativas.
También se refleja en la historia gastronómica de nuestro
país el consumo de limonadas y naranjadas en la época
cristiana y con el tiempo se introdujeron en la cocina como ingrediente
de platos tanto de carne como de pescado.
RECIEN
EXPRIMIDO
Tal y como recomiendan
los profesionales, hay que consumir el zumo de naranja, y del resto
de cítricos, recién exprimido, ya que así se aprovechan
todas sus cualidades, tanto gustativas como saludables. Al exprimir
una naranja se liberan, junto con el zumo, muchas enzimas y otros componentes.
Por ello un buen zumo de naranja, pomelo, limón, o mandarina
tiene que ser turbio, con el color, aroma y sabor propios de la fruta
de la que se ha extraído, y así disfrutaremos del placer
de una bebida refrescante y llena de energía. FRUTA MEDICINAL
Además
de ser un famoso antigripal, tiene otras propiedades como combatir los
procesos degenerativos gracias a su alto contenido en ácido ascórbico.
Asimismo incide positivamente en el metabolismo del colesterol, y previene
muchas enfermedades de la piel.
Otro de los beneficios del consumo de cítricos es la cantidad
de fibra excelente para la actividad intestinal y favorecedora de la
digestión. |
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